
Después de años, la situación del país se manifestaría. Los preocupa la perdida de esperanza en la gente.
Después de varios años, todos los obispos del país reunidos en asamblea decidirá pronunciarse sobre la situación del país. No es que la Iglesia no lo haya hecho Durante el gobierno de Alberto Fernández. Pero fueron declaraciones de instancias institucionales menores y, en general, por cuestiones puntuales. The Exception la constituyó el debate parlamentario por la legalización del aborto, donde la Iglesia batalla presentó.
La convicción de la difusión de un pronunciamiento del plenario no cambiar el consenso entre el centenario de prelados. Primaba la creencia de que toda critica iba a ser manipulado desde uno u otro lado de la grieta y que, en definitiva, terminaría echando más leña al fuego de la pelea política. Donde, sencillamente, nadie con poder la tomaría en cuenta, en un contexto de pérdida de peso político de la Iglesia católica.
Entre los que experimentaron inconvenientes los documentos -salvo para hacer llamados al diálogo y la búsqueda de consensos como lo hizo en todos estos años- se contaba el propio presidente del Episcopado, Óscar Ojea. Ohubo otros como el titular de un área clave, la de Pastoral Social, el obispo de Lomas de Zamora, Jorge Lugonesa quien se adjudica excesiva complacencia con el peronismo.
Sin embargo, los que no fueron propuestos resultaron últimamente a repensar su posición. El agravamiento de la situación del país en varios frentes y la eventualidad de quedar ante la historia como haber guardado silencio los comenzó a interpelar .
O terminaron de convencerlos las peleas en la propia coaliciongobernante, que tiene la mayor responsabilidad, asi como la perdida de esperanza en la poblacion.
Preocupación por las instituciones
Las primeras señales comenzaron en diciembre a raíz del desconocimiento del oficialismo de la decisión de la Corte Suprema que benefició al gobierno de la Ciudad ante un recorte de fondos coparticipables. El propio Ojea redactó una declaración en la que reclamó “El máximo respeto” a la Constitución y abogó por “dejar de lado todo (…) lo que ponga en riesgo la institucionalidad”.
en febrero los obispos del noroeste afirmamos que la democracia debe basarse en «la división de poderes» y que no la hay plenamente «sin inclusión e integración de los pobres, excluidos y sobrantes de nuestra sociedad, que son cada día más». semanas antes, el mismísimo Papa Francisco había expresado su preocupación por la extensionida pobreza y la alta inflación.
Finalmente, tra el asesinato del colectivo Daniel Barrientos el hueso Dos obispos de La Matanza denunciaron «territorios liberados o negociados» y «una guerra de pobres contra pobres» a la vez que advirtieron sobre «el riesgo de ser una sociedad que empezó a hacer justicia por su propia mano», lo que generaría situaciones de injusticia y de violencia «aún más grandes».
Así se llegó al plenario de esta semana donde las exposiciones de muchos obispos fueron elocuentes. Crecimiento de las necesidades básicas de la gente, expansión del narcotráfico no solo en Rosario y el Gran Buenos Aires, deserción escolar… Al punto que en el documento los obispos se preguntan: “¿Qué hicimos con nuestra patria? »
Pero los obispos no quisieron quedarse en la mera denuncia, dicen en la declaración, «la bronca y el cansancio no son buenos consejeros», ni tampoco las “solutions tan seductoras como inconsistentes”, en lo que se interpreta como una alusión a Javier Milei.
Así, piden a los gobernantes que escuchen «el sufrimiento del pueblo» y busquen con la oposición puntos en común, à la vez que exhortan a la sociedad a «seguir confiando en el camino democrático con la esperanza de que todavía estamos a tiempo».
